La
hora de brillar llego
Cesar García “El Caminante del Amor”
CNP: 19.479 PNI: 10.161
La
sociedad que nos rodea está adaptada a escuchar frases como: “necesito una casa
pero no encuentro quien me ayude” o tal vez diga palabras así: “En el nombre de
Dios todopoderoso voy a lograr tener un hogar y poder de esta forma acobijar a
mi familia”. Pues déjame decirte querido hermano que no todo no es color de
rosa en este mundo que habitamos; aunque la colonia de rosas utilizándola como loción
me puede ayudar a promover la paz interior, la tranquilidad, la mejora del
estado de ánimo, reducción del estrés, ansiedad, estimulación de la intuición y
también a la creatividad; con todos estos beneficios ofrecidos por la flor del
amor, necesitamos aplicar en nuestro interior personal; elementos fundamentales
para alcanzar nuestros objetivos planteados. Hoy quiero hablarte del uso, goce
y disfrute de la Palabra. Según la inteligencia artificial describe como
respuesta que en la lingüística, una palabra es una unidad mínima con
significado que puede ser pronunciada o escrita. Está formada por uno o más
monemas y se separa de otras palabras por pausas al hablar o espacios al
escribir. Las palabras pueden ser unidades léxicas (que se refieren a una
realidad) o gramaticales (que no expresan una realidad). Quisiera preguntarte
apreciado lector: Las frases que utilizas ante Dios ¿son léxicas o
gramaticales?. A partir de este momento te invito a declarar la Palabra de Dios
de manera concreta porque ella nos hace reflexionar sobre nuestros motivos y
actitudes, nos revela lo que hay realmente en nuestro corazón y en nuestra
mente. Además es “viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de doble
filos”. ¿Sabías que el Rey Salomón no le pidió al Creador universal: Riquezas,
bienes materiales o cualquier cosa que el necesitaba en ese momento?: La
sociedad sabe que Dios es dueño absoluto de todo; pero somos nosotros a quienes
nos encantan los asuntos materiales para resolver los problemas que nos aquejan
a diario: Para Salomón teniendo una autoridad gubernamental, requería algo
esencial: Un corazón entendido para poder juzgar al pueblo de Israel con
sabiduría y justicia. Específicamente, pidió la capacidad de discernir entre el
bien y el mal para gobernar con sabiduría y administrar la justicia
adecuadamente. Dios, complacido con su petición, no solo le concedió sabiduría,
sino también riquezas, honor y larga vida, siempre y cuando se mantuviera
obediente. Su petición se encuentra en 1 Reyes 3:5-9, donde se describe cómo,
en un sueño, Dios le ofreció cualquier cosa que deseara. Salomón, en lugar de
pedir riquezas o venganza, pidió un "corazón entendido" para gobernar
a su pueblo sabiamente. Dios se agradó de esta petición, ya que era humilde y
enfocada en el bienestar de otros, y le concedió no solo la sabiduría solicitada,
sino también riquezas y honor que no tuvo ningún otro rey antes o después de
él. Así como a este siervo Dios lo honro
con riquezas y sabiduría; también él tiene en ti un propósito que te ayudara a
brillar esa estrella que hay adentro de
tu espíritu. Puesto que la palabra de Dios es viva, eficaz, y más penetrante que cualquier espada
de dos filos, y que entra y penetra hasta los pliegues del alma y del espíritu,
hasta las junturas y tuétanos, y discierne y califica los pensamientos y las
intenciones más ocultas del corazón” (Hebreos 4:11). La verdad que el hombre
necesita poseer se encuentra en la palabra de Dios, y es la verdad más
beneficiosa y útil para la humanidad. Es el tónico y el sustento que vuestro
cuerpo necesita, algo que ayuda al hombre a restablecer su humanidad normal. Es
una verdad con la que el hombre debería equiparse. Cuanto más practiquéis la
palabra de Dios, más rápidamente florecerá vuestra vida y más clara se volverá
la verdad. Conforme crezcáis en estatura, veréis las cosas del mundo espiritual
con mayor claridad y más fortaleza tendréis para triunfar sobre Satanás. ¡Dios te Bendiga!