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domingo, 16 de febrero de 2025

ENTRE LAS TORMENTAS


Cesar Garcia CNP: 19.479

 En la actualidad existe un enemigo que causa muchas tormentas en el matrimonio algunos le dicen la enfermedad del siglo XXI y es el estrés este es un mal que ataca con fuerza. Es la causa de enfermedades, pero también afecta las relaciones personales, especialmente en las parejas. El estrés en el matrimonio causa peleas, conflictos y tormentas que, al no solucionarse, crecen y se convierten en problemas más serios que podrían llevar al divorcio.

Entre los factores que causan estrés en el matrimonio se pueden nombrar las presiones laborales, fatiga o cansancio, discusiones por el dinero entre otras que distancian al esposo de la esposa y viceversa, haciéndoles pensar que solos pueden salir de las dificultades, lo que poco a poco conduce al matrimonio hasta el borde del colapso.

No se puede caer en el concepto de la sociedad individualista en el cual vivimos que va contra lo que Dios ha establecido en su palabra “mejores son dos que uno, porque si uno cayere el otro le levanta” (Eclesiastés 4:9). Las tormentas o dificultades dentro del matrimonio se enfrentan y superan juntos, pues al momento de contraer matrimonio ya no son dos personas, sino que se vuelven una como lo dice en Génesis 2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.  

En esencia, el compromiso incondicional como pareja es la clave para resistir con éxito todos los problemas conyugales. Solo cuando el esposo y la esposa estén completamente comprometidos podrán soportar las presiones de la vida que sin duda se les presentarán en algún momento.

PROBLEMAS DURANTE EL MATRIMONIO


 Hace cerca de dos mil años, nuestro hermano, el Apóstol Pablo, escribió a la iglesia de los Corintios, aconsejándoles sobre los problemas del matrimonio. Pablo, pone en primer lugar: Las relaciones sexuales, entre marido y mujer. Lo explica de la manera siguiente:

“El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento para ocuparos sosegadamente en la oración, y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia”. 1 Cor. 7: 3-5.

 En mi largo recorrido por cuatro continentes, he podido comprobar que la Palabra de Dios es suficientemente poderosa para aplastar al diablo y derrotarlo, echándolo fuera de hogares cristianos que se estaban derrumbando por haber dejado a un lado lo que ordena el Señor, en ese pasaje bíblico que acabas de leer.

 He podido comprobar que miles de “hermanas” en Cristo, están obedeciendo a la voz de Satanás, escuchando consejos de malos, y desechando la Palabra de Dios. Algunas están influenciadas por libros mundanos, novelas o conversaciones con amistades impías… Algunas están usando el sexo para chantajear al marido, consiguiendo ciertas cosas, actúan bajo la consigna: “si me da, le doy…”

Esta guerra psicológica, profundiza el abismo de separación entre dos seres que se aman. Comienzan por discusiones violentas; después se corta el diálogo entre marido y mujer; casi no se hablan y cuando él responde, lo hace con tal violencia, que a ella le provoca no volver a hablarle más…

Satanás aprovecha el silencio de los dos, para secretearles tantas cosas. El próximo paso será ausentismos del marido; comenzará a llegar cada vez más tarde del trabajo, después inventará viajes, los fines de semana y días feriados… Conseguirá “amigos y amigas” con los cuales se sentirá a gusto, y Satanás lo irá atrapando, como sedujo a Sansón por medio de Dalila. El diablo las tiene de todos los colores, de todos los tamaños y de todas las edades.

Solución

Hermanas, despierten, la Biblia dice que “el que se humilla será ensalzado”. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto”. Mt. 5:25. No dejes que el sol se ponga sobre vuestro enojo; ni deis lugar al diablo. Recuerden que la Biblia dice: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo” Lc. 6:38.

Dale gracias al Señor por su Palabra, haz como hizo Ana, la madre del profeta Samuel, sécate las lágrimas, come y sonríe; ríete del diablo… Péinate, ponte bonita y cuando venga tu marido del trabajo, corre a recibirlo; cuélgate de su cuello y bésalo; no temas, porque él es tuyo y tú eres de él. Entre tantos millones de hombres que hay en el mundo, tú lo escogiste a él para entregarle tu virginidad, tu mente, tus fuerzas, tu futuro y tu pasado… “Toda tu, eres suya”.

Perfúmate y arregla tu cuarto; ponte linda como a él le gusta. No temas, entre tantos millones de mujeres que hay en el mundo, él te eligió a ti; porque le gusta como tú eres… El amor no mira canas ni arrugas, porque el corazón no envejece. Olvida lo pasado y comienza de nuevo; disfruta de la vida con el hombre que amas. No seas tonta, no entregues lo que es tuyo en manos de una extraña; no tires a la calle tu felicidad; entrégate en sus brazos sin reservas, revive los días aquellos cuando se conocieron y se unieron por primera vez… Sonríele, deja que tus dientes se asomen “coquetos” como la luna entre las nubes.

No permitas que el orgullo siga marchitando el jardín de tu felicidad; ámalo, ámalo y síguelo amando; no te canses de su amor, porque Amar, es vivir.

 Dios es amor, el que no ama, no conoce a Dios…!

Dr. Jaime Puertas